Fofinhadas

Dado el enorme éxito del post sobre Islam y las peticiones de las masas enfervorecidas que incluso han propuesto, vía correo electrónico que no en comentarios en el blog, la creación de una serie de televisión basada en las aventuras y desventuras de su vida, he decidido continuar con los posts sobre el Fofi, nombre al que responde desde su inmersión en la vida de la colonia brasileña en El Cairo, hace ya algunos años. En portugués, “fofinho” significa lindo, bonito, y él presumía de serlo, según le decía Priscila, la novia que tenía por aquel tiempo. Pero claro, ni Omar ni yo podíamos dejar pasar la oportunidad de asociar “fofinho” a su significado en español: blando, de poca consistencia, como por entonces eran sus músculos. De este modo, Islam pasó a llamarse Fofi y sus andanzas por el mundo pasaron a ser denominadas como “fofinhadas”. 

El concepto de “fofinhada” no puede entenderse en todo su esplendor sin conocer algunos ejemplos prácticos, de la actuación del personaje que nos ocupa en la vida real.  Ya vimos algunos en un post precedente, pero sé de buena tinta que la gran cantidad de lectores de este blog mataría por conocer algunas más. 

Así pues, una “fofinhada” es por ejemplo comprarse un Hummer grandísimo, carísimo y que  consume una barbaridad y pagar por la plaza de aparcamiento del animalito más de lo que yo pago por el alquiler de mi piso, pero vivir, junto con otro compañero egipcio, en un piso de una sola habitación y por consiguiente, dormir en un sofá en el salón. El piso en cuestión tiene el cuarto de baño dentro del dormitorio y si uno de los dos quiere evacuar tiene que pasar por él. Como buenos egipcios y amigos que son, Fofi y su compañero comparten la cama, en el buen sentido de la palabra compartir: el que liga duerme en la habitación y al que le toca el sofá, además de dormir incómodo y sentir una profunda envidia por su compañero, tiene que esperar a que los usuarios de la habitación estén dormidos para poder ir al cuarto de baño. La solución del Fofi a esta situación ha sido comprar un “biomboshh”, como diría él, para tapar la cama y santas pascuas. De nada ha servido decirle que por mucho coche que tenga si se lleva a las chicas a la habitación de su compañero, pierde todo el glamour. Pero Fofi es Fofi y sus acciones fofinhadas.

Pero sin duda, la mejor, la madre de todas las fofinhadas, la que dio origen al término, fue la ya mítica carta al Sr. Fernandes. El Sr. Fernandes tenía un cargo muy, muy importante, relacionado con el ejército, en la embajada de un país, también muy importante, de Suramérica. El Sr. Fernandes estaba destinado aquí y tenía dos hijas adolescentes. La mayor, de unos 16 años, Priscila, era la novia del Fofi y a él se le metió entre ceja y ceja que se tenía que casar con ella. Ante la frialdad de la familia Fernandes y la posterior negativa del padre a que continuaran su relación, el Fofi, que por entonces contaba con 26 o 27 años, escribió la siguiente misiva al Sr. Fernandes, que reproduzco íntegra, con su consentimiento:

Estimado Sr. Fernandes,

Lo siento mucho por todo esta tensión que ocurrió por mi culpa en estas semanas pasadas… pero quería comunicarte dos cosas que son muy importantes para mi…

Pero primero, permítame de explicarte lo que sentí en estos cinco meses pasados desde que conocí a usted y a su familia..

No se si usted lo sabe o no, pero estoy aquí en el Cairo desde Octubre pasado, y vivo solo, desde que conocí a la familia Fernandes cuando estábamos en Sharm El Sheik,y viví con ustedes la vida diaria, sentí que tengo otra vez relaciones familiares aquí en el Cairo, y con los brazos abiertos que toda tu familia me ha recibido sentí que pertenecería a una familia otra vez, y luego entre en tu casa para comer, compartí cosas y asuntos cotidianos y diarios de las que encuentre la gente con familias….en dos palabras , si me lo permitiría,  sentí que tenia una familia aquí en el Cairo…

El miércoles pasado, Priscila me ha dicho que usted le ha dicho que te gusto Islam, y que piensa que es una buena persona, me he puesto muy alegre de esas palabras, e estaba la persona mas feliz en este momento, pero el día siguiente, me sorprendí que ella me ha dicho que usted le ha dicho de que tiene de parar de contactarme, y del repente sabia que las cosas eran peor, y que Sra. Fernandes tampoco quiere conocerme, y que la familia entera no quiere nada de ver conmigo.

En este cambio brusco y muy rápido, sabia que alguien te ha dicho algo malo de mi…y lo que sorprendí mas, es que usted no ha hablado nada conmigo, y ha decidido de cortar todas las relaciones que teníais hace cinco meses conmigo, sin escuchar mi defensa de lo que la gente han dicho…porque la gente pueden hablar cosas bonitas de gente malas, y pueden también decir cosas malas de gente decente, e si yo quiero saber realmente lo que puede hacer una persona, no voy a depender en las opiniones de otros, pero voy a pensar mi mismo en como la persona es , y de esto puedo concluir y llegar a un resultado.

Lo que quería que usted lo sepa es, ni mi carácter, ni mi padres me han educado a abusar de la confianza que me ha dado una familia…que me ha dejado entrar a su casa, y a comer con vosotros…. Tampoco puedo engañar a esta familia de cualquier manera y por eso, pienso que usted debería por menos hablar conmigo para escuchar mi punto de vista.

Y se muy bien que usted es muy confundido y muy preocupado por el bien estar de tu familia y tu hija, y eso lo entiendo, porque estas en un país diferente, con una sociedad diferente, pero eso no precisa que todo la sociedad de este país piensa de la misma manera…..

Esa primera parte de mi carta trataba un asunto muy importante para mi que es lo que piense la familia Fernandes de Islam….y por eso insistí de mencionar esta parte porque lo que piensa la familia en mi en general es muy importante para mi.

Ahora, permíteme de hablar del segundo asunto, que es Priscila….

Yo pienso que en la vida de cada persona, aparece una chica única, que cambie tu vida completamente, y que merece intentar de luchar y pasar todos los obstáculos   que hay para tenerla, y darla todo el amor y el respecto que merece…y en mi caso, esta persona es Priscila. 

Yo se que como usted sabe de mi historia precedente con Giselle, usted no tiene un buen impresión de mi….pero quería preguntarte si todos los relaciones que usted tenia en su vida personal eran relaciones serias? en la vida de cada persona ocurre todos tipos de relaciones, y yo se que lo que representa Priscila a mi es mucho mas que lo que representaba cualquier mujer en mi vida. 

Si Priscila no representaba algo tan importante en mi vida…no perdería todo este tiempo intentando de explicar a usted lo que ella significa para mi, y no le presentaba a mi padre, y tampoco hablaría de ella a mi madre.

Para terminar la carta, quería que  ‘por todo lo que hemos compartido’, usted me diera su opinión de mí, como persona, y de lo que piense de todos estos asuntos. Porque sin que usted me acepta en su familia, voy a intentar olvidarme que tenía una segunda familia…y voy a olvidarme de todo…pero por favor, necesito saber lo que usted piensa….

Muy atentamente… 

Después de recordar la carta, considerada por sus seguidores como el Manifiesto Fundacional del fofinhismo, no puedo sino imaginarme el careto del Sr. Fernandes al leerla y lo nervioso que se tuvo que poner al digerirla con tranquilidad. Fofinhismo en estado puro. Entrañable.

PD: Los nombres de los protagonistas han sido modificados.

Roma, by mi hermana

Os dejo un extracto de un correo electrónico que me ha enviado mi hermana sobre su reciente visita de 4 días a Roma. Habrá gente que estará de acuerdo en todo, en parte o en nada, pero esto ha sido Roma para ella,  o esto es lo que se ha acordado de contarme. A mí me ha hecho gracia y por eso lo pongo.

Os cuento cosas de Roma. Ya sé que para vosotros que vivís en una ciudad que es el más absoluto de los caos, no os lo debe parecer, pero Roma es un CAOS. No sé ni cómo los propios romanos se aclaran, pues los nombres de las calles son casi inexistentes. Si te sales de las principales, estás perdida y no en sentido figurado.

Cosas curiosas. Roma sólo existe entre el siglo V a.c. y el V d.c. y entre el XIV y el XVII: a la Edad Media, por poner un ejemplo, no le dan casi importancia. Tienen un montón de arte bizantino, de mosaicos y decoración de los Cosmedi y prácticamente ni la nombran. En parte lo entiendo, porque realmente tienen tantas cosas que hay que elegir. Es una pena que prácticamente sólo puedan evitar que se les caigan las cosas. No dan a basto para restaurar. 

El transporte público es como las meigas, “haberlo haylo”, pero es difícil encontrarlo. Sólo hay dos lineas (pero funcionan bien) de metro en toooooda Roma. También lo entiendo, porque cada vez que se excava sale algún templo, alguna catacumba o similares. Los autobuses, hay que ser ingeniero de caminos o algo parecido para cogerlos. Es muy significativo que la guía de transportes no venga en un folleto, viene en un CD y se vende. Hay que intuir las paradas, más que nada porque la gente se espera en la acera, y no hay marquesinas ni nada. Una vez subí a un bus de 9 personas, van por las mini calles, es genial.

Tú una vez me dijiste que para cruzar la calle en El Cairo había que pegarse a una mujer buzón, pues en Roma hay que pegarse a una persona con hábito: curas, monjas, frailes o lo que sea, pero bien pegaditos a ellos y cuanto más hábito mejor. Es la única forma de cruzar seguro. 

Cuando vayáis, os recomiendo que San Pedro y su cúpula lo dejéis para el final, porque subir 553 escalones es el último acto de fe que vais a ser capaces de hacer y queda muy bien.

¿Sabéis que los gatos romanos son diferentes? Son como Garfield, con la cara más redonda y achatada, y tienen sus propias ruinas: el área argentina (por la plata) donde mataron a Julio César. Allí hay más de 250 gatos esterilizados y desparasitados, que son cuidados por los voluntarios que hacen las visitas guiadas.

Las cosas más típicas tipo San Pedro, el Coliseo, el Foro… son impresionantes. Al principio, cuando veía una iglesia pensaba qué bonita, qué fachada tan impresionante, pero al girar la esquina había una más grandiosa así que dejé de impresionarme. La mayoría son antiguos templos paganos convertidos en iglesias y remodelados en el Renacimiento y Barroco, como San Juan de Letrán, una iglesia enorme de fachada renacentista con un campanario románico y un bonito, tranquilo y agradable claustro también románico. Por eso, impresionan casi más las cosas que no te esperas, como Santa María in Trastevere o Santa María in Cosmedi, que es donde está la Boca de la Verità y todo el mundo va a verla y ni siquiera entran en la iglesia, que curiosamente es de culto ortodoxo.    

Otra cosa muy curiosa es que cualquier mísera iglesia tiene un cuadro de Rafael o de Caravaggio, o de Giotto, o una escultura de Miguel Ángel, Bernini, Borromini… Es un poco desalentador, no puedes con todo, y siempre te entran remordimientos de que no has podido ver esto, o esto otro, o aquello, o lo de más allá.

La comida, qué quieres que te diga. Fui a restaurantes tratoria de esos baratos, fui a puestos callejeros, fui a restaurantes caros y hasta que no me gasté 43 € en comer no comí como Dios manda. El primer día me comí una pizza que tenía tanta mozzarella que cuando se enfrió se me hizo un nudo en la garganta que casi me ahogo.

En resumen, Roma está llena de tópicos, todos los que se te ocurren son verdad. Los Carabinieri son súper “simpáticos”; lo del fútbol y Ferrari, casi obsesión y los sitios tipo Fontana di Trevi, Plaza de España… asquerosos, de tanta gente que hay.

Pues eso, que me muero de ganas de ir y a Alá pongo por testigo de que antes de lo que imagináis estaré por allí.

Crisis económica a la luz del ramadán: dos horas con Islam

El puente de la semana pasada terminó con la visita relámpago de Islam, que había vuelto a casa por primera vez desde que se fue a Dubai,  por el Aid.

¿Crisis económica? Yo ya lo sabía. Desde que vivo en Dubai me he vuelto más culto, ahora veo Google Videos y me entero de muchas cosas. Risas. Tíos, hay documentales muy buenos y explican lo del nuevo orden económico mundial. Todo está creado por una empresa. De verdad, risas, lo he visto en Google Videoshhh… Ehé!!!!

Islam es risueño, alegre, de risa fácil y contagiosa. A cada frase y media intercala una carcajada y ha creado un nuevo modo de pronunciar, añadiendo una shhhh alargada al final de las palabras que se pretenden destacar en el discurso. Como buen egipcio habla muchas lenguas: árabe, inglés, francés, español e itañol. En español no es tan jodidamente perfecto como Hassan y Omar, pero lo domina suficientemente bien como para hacer juegos de palabras. 

Tía, allí, yo creo que los de allí, no hacen ramadán. Los pobres son los únicos que hacen el ramadán, los otros no, entonces… los únicos que hacen ramadán son los paquis, algunos indios y… los egipcios, risas… más risas…

El Ramadán allí es otra cosa. No es como aquí. Giran las máquinas expendedoras de chocolatinas, zumos y esas cosas. ¡Ahh! Es que allí, en los rellanos de los bloques de apartamentos hay máquinas de estas. Pues eso, que las giran y las ponen como de cara a la pared para… ¿evitar la tentación? Pero sólo están giradas y puedes comprar lo que quieras. En las cafeterías es lo mismo. Ponen un biomboshhh (risas, muchas risas) y tapan la cafetera y el mostrador. También aíslan a la gente que está comiendo, pero sirven de todo. ¿Por qué harán esto? 

Islam es extremoso por naturaleza. Si le da por la Play Station juega durante horas, si se va a Brasil, vuelve con diversas pulserita, varios collares, unas chanclas y una camiseta de Brasil, y a su vez, todo él envuelto en una gran bandera del susodicho país,  que coloca en el salón de su casa mientras bebemos una botella de cachaza, escuchando las primeras impresiones del viaje, que transmite en estado de semi-shock. Y si le da por revivir el glorioso pasado de su familia y reivindicar al artista familiar, el actor egipcio Rushdi Abaza, empapela la casa, incluido el cuarto de baño, de carteles antiguos de sus películas y fotos de su pariente.

El otro día fui a una “Maidat el rahman” a un fetar. No quería ir pero tuve que ir, por el trabajo, ya sabes. Así que fui con unos compañeros y nos sentamos en una mesa. La jaima era inmensa y de lujo. Había muchas mesas y camareros. Llega el camarero con una carta. Esto fue algo inesperado. La carta tiene el menú, hasta ahí todo bien, pero también tiene los precios. A ver… ¡Aggghhhhh, mil doscientos dólares!  (Risas) Ehhh… Mmmm… Tiene que ser un error. (Risas). ¡Camarero, camarero! ¡Uff, menos mal! Nos equivocamos y nos habíamos sentado en una mesa de otra empresa. Es que el sitio era una megajaimashhh, que se alquila por partes a varias empresas. (Risas)  Pues estábamos allí  y entonces llega un jefecillo de la empresa con su mujer. Ella de negro, cucarachashhh (risas) y él, tía… ya sabes, de ese estilo… del golfo… uno de esos que en los vídeos musicales cantan y bailan con galabeya y cufia al lado de un Ferrari rojo, (risas, muchas risas). 

Nunca supimos como terminó el desayuno de empresa, porque al pronunciar Ferrari pasó a hablar del tema de los coches.

En la puerta de la jaima había cientos de coches aparcaditoshhh. Coches de lujo. Allí el más común es el Porsche. ¡¡Y lo de las matrículas, tía…!! Si ves una matrícula fácil o que empieza y termina por el mismo número, es carísima. Allí venden las matrículas de los coches y los tíos pagan millones por una matrícula. Por ejemplo una matrícula 1111 vale un pastón. El presidente o el emir o lo que sea tiene la 0001. Las venden en las revistas de coches. ¡¡¡Y a veces ves coches que valen mucho menos que sus matrículas!!!

Islam es una mezcla de bondad, ingenuidad, sinvergonzonería y de ese pragmatismo tan característico de los egipcios. Respecto  a lo último, tiene planes para todo. Como el nuevo orden económico mundial está llegando, que lo ha visto en Google Vídeos, y es un hombre previsor, está creando un fondo de ahorro para poder subsitir en Dubai el tiempo suficiente como para poder buscar otro trabajo, en el caso de que le vaya mal el que tiene. Pero si quiere ligar con una chica, también lo planifica todo al milímetro. Hasta lo que tengo que hacer o decir yo en una conversación. No tiene ni el más mínimo reparo en decirme al oído que hable bien de él delante de ella. Urde un plan para todo pero te lo cuenta con la más absoluta sinceridad, sin rubor.  

Bueno, algo que me gusta del ramadán de allí es seguir en Gulf News, el periódico que leo, ¿veis?, soy cultoshh, leo Gulf News y veo Google Vídeo, pues eso, seguir las subastas que organizan las “jecas”, risas. Las tías tienen tanta pasta que hacen subastas de cosas de famosos, del tipo un pelo de Elvis, el vestido de noséquién en alguna película. Al día siguiente compro el periódico y leo que un tío ha comprado por nosécuántos miles de dólares el pelo de Elvis y que la jeca Pepita ha adquirido el delantal de Grace Kelly. Y digo: “ahh, muy bien, ¡¡buena comprashhh!!” . Al día suiguiente me entero, también en Gulf News, que la tía ha dado todo el dinero de la subasta a una organización benéfica. Ramadán kariimssss en Dubai!! Risas.

Pero aunque Islam está flasheado por la modernidad emiratí, yo también lo estaría, en el fondo, y por suerte, es egipcio.

Pero tía, allí no hay ramdán, no hay espíritu. Nadie celebra como en Egipto el ramadán. No hay ese concepto de reunirte con la familia o los amigos para celebrar y comer. No hay altavoces en las mezquitas, bueno no hay mezquitas como en Egipto y no sabes cuándo es la hora de comer. En casa, con mi compañero, nos mirábamos y decíamos: “¿Comemos?¿Ya es la hora?” “Sí tío, comemos, o ¿esperamos un pocos más?”, “no sé tío, ¿lo miro en Internet?” Risas… Una mierda tía, no hay ramadán como en Egipto…

Tendré que ver más Google Vídeos.

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Dejé de escribir a mediados de agosto, cuando empezaron las fiestas de Morella. Eran los últimos días de Fulvia en El Cairo y nos vimos arrolladas por un tsunami folkórico-laboral de salidas nocturnas y clases diurnas que anuló mi capacidad de concentración en todo lo que no fuera “sobrevivir”. 

Después llegaron las vacaciones, las ansiadas vacaciones. No fueron ni 15 los días que pasé en Morella, pero causaron un efecto más que positivo en mi salud física y mental. Llegué en uno de esos periodos negros que se producen entre dos fiestas, las de agosto y Fira. En plena época de exámenes y calles huérfanas de autóctonos, que no de turistas. Y no sé por qué digo esto porque ya hace años que el calendario universitario no organiza nuestras vidas. Ahora estamos sometidos a la tiranía de otro mucho peor, el laboral, pero da igual, parece que me sigo rigiendo por el tempo de cuando vivía allí y todavía estaba en la universidad. El caso es que no vi a mucha gente, pero descansé y estuve con mi familia. 

En el ámbito social lo más destacable fue la fiesta de despedida del Dadá, pub mítico donde los haya, el primer día que estuvimos allí y, ya veremos si por suerte o por desgracia, la reapertura del mismo (con cambio en la dirección incluido) el día anterior a que me fuese a Madrid para volar a El Cairo. Y poco más. Cena con Juanan y almuerzos en la Xoco. Fin de semana intermedio en Sevilla y un par de días en Madrid, justo antes de volver. 

Y a la vuelta, Ramadán, instalación de Fran y al curro otra vez, y no por este orden ni de forma consecutiva, sino todo a la vez. Pero el Ramadán y la búsqueda de piso en esta bendita ciudad merecen un post aparte. 

De la arabicidad de los egipcios, a las fiestas de Morella

Cuando volvía del trabajo le daba la vuelta a la idea de escribir un post sobre este grupo de egipcios que reivindica su condición de pueblo descendiente de una cultura milenaria, abierto y libre de fanatismos. Según Alaa, un antiguo alumno con el que he estado hablando del tema, no se trata de una cosa de coptos, sino de egipcios en el sentido amplio de la palabra, pues, según él, en el grupo de Facebook que frecuenta (I´m Egyptian, not arab) se puede encontrar a tantos musulmanes como cristianos, coptos y ortodoxos, eso sí, todos unidos por algo superior: el orgullo de ser egipcios. 

Pues iba yo en el taxi reflexionando sobre qué escribir cuando me he acordado de algo que escuché en Beirut. Decía una joven estudiante: “no, pero si los libaneses no somos ni cristianos, ni musulmanes, ni drusos, ni nada de nada, somos fenicios”. Toma ya. Y no he podido evitar acordarme de que un día bicheando por un foro me encontré a un tipo que pedía la sustitución del águila de Saladino en la bandera egipcia por la silueta de la Esfinge. Y tampoco he podido evitar meterme en el Facebook para buscar el grupo en cuestión. Y lo he encontrado. Se presentan con frases de prestigiosos intelectuales, como esta del Dr. Zahi Hawas, el conocedor oficial de cuanto se refiere a egiptología en Egipto:

“Egyptians are not Arabs and are not Africans despite the fact that Egypt is in Africa.” 

O esta otra de Mahfuz:

“We are like a woman with a difficult pregnancy. We have to rebuild the social classes in Egypt, and we must change the way things were.” 

Hasta que al final de la página han empezado las teorías genéticas. Que si una prestigiosa doctora de la Universidad de El Cairo ha hecho un estudio y ha concluido que los egipcios de ahora y los encontrados en Giza son exactamente la misma cosa, que si tienen unas características genéticas idénticas, que si patatín, que si patatán… Y claro, el tema ha dejado de interesarme por completo. ¡Qué manía con no aceptar la Historia!

Y claro, con el calor que hace el sopor me ha invadido y antes de echar una cabezadita me he acordado que hoy empiezan oficiosamente las fiestas de Morella, porque oficialmente debieron empezar ayer con el pregón y esas cosas. Y recordando, recordando me han invadido unas ganas terribles de estar allí, de ver a mis amigos, de comer, cenar, beber con ellos. De las tardes en el garito, haciendo caso omiso a las vacas y disfrutando de un fresquísimo serpentín de cerveza. De las orquestas, de las charangas, de las meriendas, de los sobres de Álmax, de los cocs amb tomata, amb sardina o amb pernil, de la partida de Guitar Hero del martes por la noche. De cada uno de ellos y de todos a la vez. 

Pero en vez de estar practicando ese saludable rito folclórico que son las fiestas patronales de un pueblo, del mío, me encuentro a miles de kilómetros de allí, a 40º, trabajando, en una ciudad ultracontaminada en la que viven 20 millones de personas. Y lo que es peor, es algo que he elegido yo solita. Por contra me esperan 15 días en septiembre. Cuando llegue ya los estudiantes se habrán ido a preparar los exámenes. Estaremos los de siempre, esperando cumplir con el último rito folclórico del verano, el que cierra definitivamente el calendario festivo: la Fira (de ganado). Hacía años que no podía estar y me alegro recuperarla este. Es curioso cómo se puede pasar de la arabicidad o no de los egipcios, al préssec amb vi en tan solo 5 segundos. La cabra tira al monte, o eso parece. 

Ceuta, Melilla y la Wikipedia

Estábamos esta tarde tomando tranquilamente un café en casa con Hassan, cuando ha salido a relucir el tema de la “españolidad o marroquicidad” de Ceuta y Melilla. Hassan ve el tema bastante claro: Ceuta y Melilla fueron conquistadas a la fuerza y por lo tanto son marroquíes. 

Yo tenía entendido que estas dos ciudades autónomas pertenecían a España desde el s. XV y puesto que Gibraltar era británico, ¿por qué no iban a ser Ceuta y Melilla españolas? Para mí son territorios ganados o perdidos hace ya muchos años y puesto que sus habitantes quieren seguir perteneciendo al país que les da el pasaporte, ¿por qué íbamos a cambiar ahora todo el status quo? Si me entendéis bien, detrás de mi razonamiento no reside ningún postulado nacionalista, sino pragmático. Si a estas alturas tenemos que ponernos a revisar la Historia a ese nivel, ¿qué pasaría en este ya maltrecho y dolorido planeta? ¿Cuál sería el límite histórico-temporal en el que pararíamos de devolver o adjudicar territorios a otros países? ¿Esta “revisión” territorial se aplicaría a todo el mundo y por ejemplo, el Sáhara sería independiente, o por el contrario sólo sería válida para algunos territorios y países? ¿Qué beneficio a nivel práctico se puede obtener de una operación de tal magnitud? ¿Por qué son tan importantes para los pueblos estas discusiones sobre batallas ganadas y perdidas hace cientos de años? ¿Por qué no nos centramos en impedir que se sigan colonizando y ocupando territorios? ¿Por qué no somos capaces de hacer que israelíes y palestinos se entiendan de una vez? ¿Por qué no intentamos la tan deseada unión y hermandad de todos los países árabes? ¿Por qué no nos centramos en Irak y en Georgia, por ejemplo, y nos dejamos de tonterías? 

Me diréis que no todo son las razones prácticas que también hay otras de orden sentimental. Y yo pienso, si mi orgullo nacional no está herido ni tengo problema alguno porque Gibraltar pertenezca a Gran Bretaña, ¿por qué otros sí lo tienen porque Ceuta y Melilla sean ciudades autónomas españolas? ¿Y Chafarinas?

La respuesta, como siempre, en Wikipedia. Tras un rato de conversación nos hemos metido en Internet para ver cuál había sido la historia de estas dos ciudades. Primero en el sitio en español, luego en árabe y finalmente en inglés. Las entradas en inglés y español vienen a decir más o menos lo mismo. Me ha parecido, aunque no las he leído en profundidad, que se abstenían de hacer cualquier posicionamiento al respecto. Hacen el consabido repaso histórico y  sí mencionaban la disputa entre España y Marruecos, pero basta. Sin embargo, en las entradas en árabe se observaba claramente un deseo de que Ceuta y Melilla algún día pertenezcan a Marruecos. Se habla de las últimas colonias de África  y de las reivindicaciones del gobierno marroquí sobre este territorio.  

A mí me da que el tema de Ceuta y Melilla o las Chafarinas no es un tema que esté entre los cinco, ni siquiera los diez que más preocupan a los marroquíes, más o menos lo mismo de poco que me preocupa a mí Gibraltar. Sin embargo observo cierta obstinación por parte de algunos gobiernos en desviar la atención de los temas que realmente importan. Se intenta confundir, distraer a la población. Así ya no piensan en los cientos de cosas infinitamente más útiles que podrían reivindicar, también, a sus propios gobiernos. Y no digo que este mecanismo sea exclusivo de países árabes, o dictaduras, es un mecanismo global, solo que en unas sociedades hacen mella más unas cosas que en otras, pero ninguna nos libramos, y así nos va. 

De sexennis y mundiales

 

Los morellanos tenemos una forma de medir el tiempo un tanto particular: los sexennis. Es normal en una conversación entre morellanos hablar del año pasado, cuando en realidad se hace referencia al sexenio pasado. Cada seis años, desde finales del XVII, celebramos esta fiesta. Todo en Morella gira en torno a ella. Tras la estructura social propia del s. XXI que se reproduce en mi pueblo como en tantos otros lugares, subyace otra, mucho más antigua: es la organización sexenal. Grupos de amigos propiciados por el año de nacimiento de sus miembros, gremios, reuniones de los vecinos de la calle… El Sexenni obliga a relacionarse.

Los morellanos, aunque vivamos lejos de las murallas, tenemos el cerebro hecho a ese modo de medir el tiempo. Pocos días después de la “dolorosa eliminación” de España (¡VIVA EJJPAÑA!) en el mundial de Korea, llegué a Egipto. Y aquí vi los partidos del mundial de Alemania (Felipe mediante), cuatro años después. Durante ese mundial me sorprendí haciendo balance de los cuatro años pasados y diciéndole a Felipe cosas como -pues el año pasado nosequé o nosecuántos-, y comprendí que esa necesidad de medir el paso de la vida a intervalos cíclicos estaba mucho más arraigada de lo que pensaba.

Tras esto entendí por fin que yo soy de allí (en el sentido más amplio de la palabra), aunque viva aquí. Que por mucho tiempo que pase por estas u otras tierras, el sustrato de mi persona se formó allí y que eso no lo perderé nunca. Que soy una privilegiada porque puedo acceder a lo mejor de los dos mundos. Y que algún día me gustaría poder enseñar allí todo lo que estoy aprendiendo aquí.

¿Y a qué viene esto? Pues a que estoy viendo los JJOO de Pekín (los segundos que veo en El Cairo) y me he acordado que ya llevo aquí dos mundiales, dos JJOO, un cambio de Papa, un cambio de presidente en España, algunas guerras y atentados y un Sexenni. Si llego a Sudáfrica 2010 o a Londres 2012 me empiezo a preocupar, ¿no?

PD: Hosni sigue entre nosotros.

¿Otro blog? No, un “protoblog”

Pero… ¿por qué?

Hoy nos ha tocado despedir a Laila. Se va a EEUU. Por su parte, Islam e Isa ya están instalados en Dubai y Cádiz respectivamente. En dos semanas Juan se traslada a Estambul. Nosotros seguimos en El Cairo y van a empezar las fiestas en Morella. Así es esto. Cuando te despistas un momento acabas teniendo a la familia y los amigos entre España, Egipto, Beirut, Tel Aviv, Estambul, Austin, Brasil, Italia… Bajo estas circunstancias de “diáspora afectiva” no me pareció mal la idea de abrir un blog. 

Por otra parte está el tema del “alpinismo vital”. Acabo de alcanzar una de las metas que toda persona se supone que debe alcanzar: el trabajo fijo (ohhhh). Para ello he pasado por contratos de mierda, becas, prácticas y arrendamiento de servicios, todos ellos, también contratos de mierda, pero en menor medida. Y a pesar de eso soy una privilegiada y puedo decir que he tenido suerte. El parar a reflexionar y hacer balance de lo que han sido estos últimos años también me parece otra buena razón para mantener el blog. Y claro… el mes que viene cumplo 30 años. Otro punto de inflexión.  ¡Si no me abro un blog ahora no lo abro nunca.! 

Además está el tema de Egitpo, de El Cairo. Aquí he vivido los últimos seis años y aquí sigo viviendo ahora. Por aquí también, algo tendré que contar. El Cairo: ruido, tráfico, calor, contaminación, pero también gente amable, cálida, curiosa, alegre, divertida. 

Sus cafés, restaurantes, calles, plazas, puentes, mezquitas, mercados, iglesias… Un paseo en faluca, un concierto, una fiesta. Um Kulthum, Abd el Halim, Mahfuz, Taha Hussein, Tawfiq al Hakim, West el balad, Shahin, Taxi, El Makan, los escaparates del west el balad, el City Stars, Dar el Ahmar, un iftar en Ramadán, el Aid, el Hussein. 

El Cairo, la ciudad de los contrastes. Inmensos barrios de calles sin asfaltar transitadas por carros, bicicletas y tuk-tuks. Edificios de adobe a ladrillo vista, marañas de cables, basura. Mujeres cubiertas, hombres en galabeya. Pero también la ciudad de los restaurantes de lujo, de los pubs al estilo occidental, de los hoteles de 5 estrellas, de los exclusivos clubs deportivos, de las tiendas de artesanía de diseño, de las extranjeras en tirantes, de los velos chic, de la poca basura. 

West el Balad: edificios coloniales, trazado europeo, solera, tradición, orgullo. Dokki: diseño setentero, clase media-alta. Altos edificios de pisos. Impersonalidad. Comodidad. Frialdad. Todo esto y mucho más es El Cairo y me gustaría contarlo. 

Bastantes veces he abierto una cuenta y he hecho un intento de blog, pero se ha quedado en eso. Nunca he conseguido pasar de los 10 posts. Quizá no sabía realmente sobre qué escribir. Quizá no me lo había propuesto con una razón práctica de fondo. Quizá no me gustó lo poco que escribí. Quizá, quizá, quizá… 

Por eso, este protoblog nace con un objetivo concreto: 15 posts… Prometo no llamarlo blog hasta que cumpla unas determinadas condiciones ¿Lo conseguiré?